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"The Campaign"

Hace pocos días fui al cine a ver ‘The Campaign (‘En campaña todo vale’ en España y ‘Locos por los votos en algunos países latinoamericanos), una corrosiva comedia dirigida por Jay Roach sobre las campañas electorales estadounidenses. La película cuenta cómo Cam Brady (Will Ferrell), un congresista  hipócrita y sin escrúpulos del Partido Demócrata se mide por primera vez a otro candidato, Arty Huggins (Zach Galifianakis), republicano y prototipo de cateto manipulado y financiado por dos millonarios que tienen planes ocultos para Carolina del Norte.

El humor me resultó un poco zafio y la trama demasiado disparatada para poder meterme de lleno en ella. No obstante, creo que dos públicos tan heterogéneos como los asiduos a las comedias ligeras norteamericanas y los apasionados de la comunicación política disfrutarán con ella. Yo, desde luego, pasé un buen rato. Lo más significativo del filme es la certera carga crítica contra el circo electoral estadounidense que subyace a la mayoría de sus gags. Para ser una producción comercial de la Warner Bros, creo que la crítica es bastante profunda. Salvando las distancias, me recordó a ‘El dictador‘ en la forma y a ‘Los idus de marzo‘ en el fondo, si bien ambas producciones tienen mucho mayor mérito cinematográfico.

Sea como fuere, a mí ‘En campaña todo vale‘ me ha servido para anotar algunos elementos característicos del sistema político y, sobre todo, electoral de los Estados Unidos que llaman bastante la atención en España y en otros países latinos: 

 Valores comunes a la política estadounidense:

El filme critica el hecho de que todos los candidatos estadounidenses compitan en sus campañas hasta el paroxismo por posicionarse como los paladines de unos valores que, según muestra el argumento, se han convertido en clichés vacíos de contenido. El lema de Cam Brady, “Estados Unidos, Libertad y Jesucristo”, alude, de modo cómico, a algunos valores comunes que impregnan la cosmovisión de todos los políticos estadounidenses. Nosotros hemos añadido algún elemento más que aparecen reflejados en la película:

-Patria: “Locos por los votos” ironiza sobre cómo el patriotismo está omnipresente en el discurso de todo candidato, muchas veces de forma demagógica. La bandera de las barras y estrellas también domina en el plano estético. No hay candidato que no lleve un pin con ella en su solapa. El populista Cam Brady se colocó una de proporciones gigantescas (y, por ello, ridículas) para tratar de seducir a sus votantes.

-Familia: al contrario que en Francia, los estadounidenses no separan mucho la vida privada y pública de los políticos. Para los candidatos es muy importante mostrarse como una persona familiar que adora a su mujer y a sus hijos. Las infidelidades conyugales son un auténtico escándalo para la mayoría de los electores. Todos los políticos se esfuerzan por defender los valores morales tradicionales. En este apartado, hay que resaltar el papel protagónico que tienen las esposas de los candidatos a la Presidencia. Muchas participan en mítines. Por el contrario, en España no existe el título de primera dama. Las mujeres de los presidentes apenas salen en los medios de comunicación. Los españoles no suelen conocer ni siquiera sus nombres. En nuestro filme ambos contendientes se afanan por aparentar una vida familiar modélica, pese a que, en el caso de Brady, su matrimonio no era más que la repugnante unión de dos tipos inmorales en busca de intereses espurios. En relación a este asunto, ‘The Campaign’ retrata cómo en una sociedad puritana como la norteamericana el sexo es considerado, a veces de forma hipócrita, un tema tabú.

-Religión: en la actualidad la sociedad estadounidense es mucho más religiosa que la española. Las creencias religiosas impregnan la política estadounidense, donde las teorías creacionistas y el derecho a orar en las escuelas han sido temas de debate. En un país en cuyas monedas puede leerse “In God we trust” (“Confiamos en Dios”) y en donde los presidentes suelen concluir sus discursos con “God bless America” (“Dios bendiga a América”) confesar ser ateo sería un suicidio para alguien que pide el voto a los ciudadanos. Casi todos -si no todos- los presidentes estadounidenses han hablado públicamente de su fe en Dios. Nuestra comedia retrata a un Cam Brady extremadamente ignorante en asuntos religiosos, lo cual contrasta con sus permanentes proclamas religiosas.

Armas: en Europa y parte de América Latina choca cómo multitud de representantes políticos estadounidenses (sobre todo del Partido Republicano) defienden con tanta vehemencia el derecho de los ciudadanos a tener armas. En el Partido Demócrata también hay fervientes defensores de este derecho. Los partidarios de regularlo más o eliminarlo, a menudo se muestran tolerantes con esta corriente de opinión para evitar la pérdida de votos o disensiones internas en su partido. Como no podía ser de otra manera, Brady -arquetipo de político villano- hace campaña en favor de las armas exhibiendo varios iconos.

Candidato demócrata de "En campaña todo vale"

-Negocios: si bien es cierto que España el apoyo a los empresarios se está poco a poco convirtiendo en lugar común en los discursos de los políticos, en estas latitudes el concepto se enmascara con eufemismos y expresiones como “apoyo a los emprendedores”, “dinamización de la economía”, “creación de riqueza”, etc. En Estados Unidos, donde impera esa mentalidad protestante que piensa que Dios recompensa a los buenos con la riqueza, se habla mucho más clara y abiertamente de respaldar a los empresarios y al mundo de los negocios. Uno de los lemas de campaña de Brady es “Taking care of business!” (“¡Cuidando de los negocios!”).

-Campañas negativas: la actual campaña presidencial es un ejemplo inmejorable de cómo en Estados Unidos los vídeos y anuncios electorales en los que se ataca al otro candidato (y no sólo a su partido) son frecuentes. Estas armas en ocasiones se dirigen a temas personales, hasta el punto de que en España, donde los políticos sólo hacen criticarse unos a otros, se calificarían de sucias. La campaña ficticia de nuestro largometraje es negativa y sucia a más no poder. Ambos candidatos utilizan una táctica característica de las campañas negativas estadounidenses: rebuscar en el pasado del oponente para sacar a la luz algo que pueda hacerle daño electoralmente. “En campaña todo vale” parodia muy bien este recurso cuando Arty Huggins presenta en un debate a Cam Brady como una especie de iluminado comunista al rescatar “Más allá del Arco Iris”, un trabajo que éste realizó en la escuela cuando tenía cinco años.

-Demonización del adversario: muy en relación con las campañas negativas, hay que indicar que en los últimos años los sectores políticos más conservadores de Estados Unidos (Think Tanks neocon, Tea Party, Fox News, etc) han tratado de demonizar al presidente Obama y a las círculos más liberales (entiéndase el término en su acepción puramente estadounidense) del Partido Demócrata. Parodójicamente, Cam Brady utiliza este recurso, lo que no me parece nada incoherente: los demócratas también han utilizado esta técnica a lo largo de la historia. En la mayor parte de los casos, este subgénero de las campañas negativas que es la demonización del adversario consiste simplemente en dudar del patriotismo (en el caso de Obama, se sembraron dudas sobre su propia nacionalidad y sobre su confesión cristiana) del adversario. En algunos casos incluso se les compara con los enemigos de Estados Unidos con los argumentos más peregrinos. En el caso de nuestra comedia, un vídeo equipara a Huggins con Sadam Hussein, Osama Bin Laden, Al Qaeda y los talibanes por el mero hecho de llevar bigote. Llama también la atención cómo, a pesar de que hace más de dos décadas que se desintegró la Unión Soviética, los candidatos deben combatir a toda costa cualquier rumor que les identifique con el socialismo o el marxismo. “The Campaign” expone esta situación en varias ocasiones. sin ir más lejos, el presidente Obama también ha sido víctima de estos ataques. En la actual campaña presidencial, la amenaza que supone la República Popular China está muy presente en los argumentos de ambos líderes, sobre todo de Mitt Romney. En nuestra película, China aparece como una amenaza contra los empleos y la calidad de vida de los trabajadores estadounidenses.

Factores estructurales comunes a las campañas:

-Enorme financiación: en Estados Unidos se gasta mucho más dinero que en España en financiar campañas electorales. En este país los candidatos no tienen límite legal para recibir financiación privada. Es muy común que los ciudadanos, aunque sean humildes trabajadores, donen cantidades económicas a las campañas. A lo largo y ancho de la Unión proliferan cenas y otros actos dirigidos a recaudar dinero para los candidatos. Los lobbies y sus aportaciones a determinados candidatos son, en muchos casos, legales y vistos con normalidad por los electores. Pero lo que critica nuestra comedia es la enorme influencia que las grandes empresas y algunos multimillonarios tienen en la contienda electoral, lo que posteriormente condiciona las decisiones de los representantes políticos. Los partidos dependen mucho menos que en España de la financiación pública.

-Grandes maquinarias de marketing electoral: en películas como ésta o como “Los idus de marzo” podemos observar tanto la importancia de los equipos de campaña como la profesionalización del marketing electoral. Estados Unidos es madre y maestra de la consultoría política. Allí abundan empresas y profesionales dedicados a dirigir campañas. En España la influencia y la importancia de estas empresas y profesionales es mucho menor, sobre todo a nivel local y provincial. Desde las cúpulas de los partidos se coordinan las campañas locales y provinciales de cada rincón del país. A los candidatos se les asignan gran parte de los recursos y se les marca una estrategia común. Casi todos los candidatos locales españoles desarrollan sus campañas apoyados por los militantes más comprometidos y por un responsable de prensa. Asimismo, en Estados Unidos los políticos cuidan mucho más todo lo relacionado con la mercadotecnia.

Cartel de "The Campaign"

-Menor peso de los partidos políticos: en Estados Unidos los partidos políticos están mucho menos centralizados que en España, donde la disciplina organizativa y su peso en el sistema político y electoral es muchos más significativo. Además, tal como explica Nacho Segurado, en Estados Unidos “no son bloques monolíticos. Son, antes bien, grandes contenedores donde se agitan movimientos sociales y políticos diferentes, conocidos como facciones, cuya influencia fluctúa según la coyuntura y el momento histórico”. Como explicamos anteriormente, allí los partidos tienen mucho menos control en las campañas de cada candidato. Las direcciones nacionales o provinciales de los partidos no confeccionan listas cerradas en cada suscripción. Hay que tener en cuenta que los militantes tienen derecho a presentar su candidatura a unas primarias, que son más abiertas y decisivas que en España. Además, en Estados Unidos la persona que se presenta es tan importante o más que las siglas a las que representan en la elección. Los congresistas y senadores están mucho más ligados que en España a los intereses de su territorio. No son brazos de madera de los aparatos de los partidos que votan en bloque con sus grupos. Por ejemplo, el ala oeste de la Casa Blanca tiene que pelear cada votación legislativa para ganarse el apoyo de políticos de su propio partido, que pueden oponerse a los planes del presidente por mil y una razones. La cultura política liberal, la financiación privada de los campañas de cada candidato y el sistema electoral mayoritario (el que gane en una circunscripción se lleva todos los compromisarios, no se reparten escaños según la proporción lograda por cada partido) influyen en esa circunstancia.

 -Una estética común: todas las películas y series que tienen cómo telón de fondo a la política estadounidense ilustran cómo el merchandising y los eventos de todas las campañas electorales tienen un estilo estético muy peculiar. Por ejemplo, el uso de colores es más profuso. El estilo de los carteles es totalmente diferente. Éstos a menudo son portados por los seguidores de los partidos en los mítines. Las chapas, los vídeos electorales y otros artículos o herramientas de marketing electoral están mucho más presentes en las campañas electorales estadounidenses que en las españolas.

Espero que este análisis sobre el contenido de ‘The Campaign’ nos haya servido para entender un poco mejor algunas dinámicas de la política y las campañas de Estados Unidos.

Fuente de las imágenes: labutaca.net