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En este artículo, escrito para la guía de América Elige (un evento de capacitación, observación, experimentación, networking y oportunidades de negocio organizado por Marketing Político en la Red) analizo la influencia y las consecuencias de la campaña electoral y de los comicios estadounidenses en América Latina y España:

La influencia de las Elecciones de Estados Unidos en España y América Latina

Las Elecciones Presidenciales de 2012 no son sólo las más caras de la historia de Estados Unidos. También son las más mediáticas. En América Latina y en España se escriben diariamente ríos de tinta sobre ellas en los periódicos. Los informativos de radio y televisión de los países iberoamericanos informan de cada debate y acontecimiento de la campaña casi con más detalle que los medios de Nueva York o Washington. Las redes sociales y la web 2.0 están contribuyendo a que cada noticia sobre los comicios llegue de forma instantánea a cada rincón de Latinoamérica. El proceso de espectacularización que está experimentando la política en el hemisferio occidental es otro de los motivos que influyen en la cantidad y en el tipo de información que estas elecciones están generando.

El magnetismo que produce la figura de Barack Obama en los medios de comunicación y en muchos políticos iberoamericanos y europeos encaja perfectamente en este contexto. Mientras que en los Estados Unidos la desilusión hacia el proyecto del presidente -consecuencia inevitable de la crisis- es notoria, éste continúa conservando gran parte de su popularidad y buena imagen en amplios sectores políticos de América Latina. Incluso entre personas ideológicamente conservadoras. Tampoco podemos olvidar que el candidato demócrata es, con mucha distancia, el preferido por el electorado hispano de Estados Unidos. El estilo diplomático de Obama ha logrado meterse en el bolsillo hasta a líderes revolucionarios como Hugo Chávez, quien tuvo palabras de afecto hacia él antes de su última reelección. 

Más allá de las preferencias ideológicas de cada uno, hay que reconocer que muchos medios de comunicación iberoamericanos (sobre todo españoles) informan de los comicios estadounidenses de forma parcial, tomando partido por Obama y retratando al candidato republicano como un político torpe e insolidario. Esto influye en que la percepción que la opinión pública latinoamericana tiene de la política estadounidense coincida tan poco con la que tienen los ciudadanos de Estados Unidos.

En el caso de España, cabe señalar que ambos candidatos han reforzado durante la campaña estos estereotipos. En el primero de los debates, Romney aludió en repetidas ocasiones a la mala situación económica de España. En los círculos mediáticos y políticos de Madrid estas menciones no sentaron nada bien. En cambio, el “si hay problemas en Madrid, hay problemas en Milwaukee” que pronunció Obama en mayo de 2005 durante una cumbre del G-8 se interpretó en España como una muestra de la voluntad cooperadora del presidente.

Siendo aún Estados Unidos la primera potencia mundial, es comprensible que sus procesos electorales provoquen mucho interés y expectación en España, uno de sus aliados militares de la OTAN. La cercanía geográfica, los millones de emigrantes que allí viven y la dependencia económica también explican por qué en Latinoamérica se viven las elecciones estadounidenses casi como las propias.

Es verdad que, a diferencia de otros países, Estados Unidos tiene unos intereses y una línea clara en su política exterior que trasciende más allá de quién sea el inquilino de la Casa Blanca. Pero también lo es que cualquier pequeña diferencia en la política exterior de un presidente u otro influirá de forma decisiva en el devenir político de las naciones latinoamericanas. Gane Obama o gane Romney, Estados Unidos tratará de contrarrestar la creciente pérdida de influencia política y económica sufrida en Iberoamérica durante los últimos años. Sea quien sea el ganador de la contienda electoral, el nuevo presidente tendrá entre sus prioridades la firma de tratados de libre comercio entre Estados Unidos y las diferentes repúblicas americanas.

Aunque tradicionalmente los republicanos eran más aislacionistas que los demócratas en política exterior, esta tendencia ha cambiado notablemente en las últimas décadas. Romney ha acusado en repetidas ocasiones a Obama de no haberse mostrado demasiado firme ante los intereses de China (cuya influencia crece rápidamente por América del Sur) ni ante estados hostiles al liderazgo norteamericano, entre quienes se encuentran algunos presidentes latinoamericanos. El discurso de Obama está más enfocado a la diplomacia y a la defensa de las consecuencias positivas del multilateralismo. Según lo expresado por Romney, una victoria de los republicanos también se traduciría en el reforzamiento de la presencia y el peso del ejército estadounidense en la región. La seguridad nacional es quizás el tema que más favorece tradicionalmente en las encuestas al Grand Old Party, por lo que es lógico que Romney haya hecho referencia a él en la campaña.

Finalmente, hemos de señalar que los comicios estadounidenses dejarán mayor huella en la política económica de Iberoamérica. Una victoria de Romney contribuiría a que instituciones como el Fondo Monetario Internacional vuelvan a escorarse hacia el más puro liberalismo económico. La política de austeridad que defiende Alemania y la Unión Europea, tan omnipresente en España, ganaría un poderoso aliado. Por el contrario, los partidarios en América Latina del keynesianismo y la regulación de los mercados tardarían una eternidad en encontrar a un presidente estadounidense tan cercano a sus postulados.

 Fuente de la imagen http://es.paperblog.com

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