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Hugo Rafael Chávez Frías.

Quedan pocos días para las las Elecciones Presidenciales de la República Bolivariana de Venezuela. En la campaña está omnipresente la figura de Hugo Rafael Chávez Frías. El rechazo que su figura genera en determinados sectores de su país y entre los medios de comunicación europeos y norteamericanos no debe ocultar Chávez fue, sin lugar a dudas, uno de los líderes más carismáticos e influyentes de las últimas décadas. Más allá de las filias y fobias ideológicas que cada uno sienta hacia el dirigente bolivariano, muchos analistas coinciden en que el duradero y elevado respaldo popular del que gozó durante sus años de Gobierno se deben, en parte, a su facilidad para conectar con amplias capas de la población. Los dos rivales electorales actuales, Nicolás Maduro y Henrique Capriles, están a años luz de generar el mismo entusiasmo entre sus propias filas. 

Un mes de después de su deceso, es momento de analizar con más perspectiva cuáles fueron los rasgos definitorios de la comunicación del principal dirigente de la Revolución Bolivariana.

-Fuerte liderazgo: es el pilar fundamental de su estilo comunicativo. Yago de Marta, experto en oratoria y media training, explica que “Hugo Chávez supo entender que la persuasión está más ligada con la identificación que con la autoridad”. Por su parte, Ricardo López Pérez, presidente del Club del Lenguaje No Verbal, infiere de sus movimientos una “personalidad tipo D (dominante), con rasgo de extraversión y racionalidad”. Estamos ante una “personalidad marcada por plantearse objetivos elevados y perseguirlos hasta las últimas consecuencias”. Es decir, que “tiene una comunicación de líder y lo transmite con pasión”. En la misma línea, la consultora en comunicación política Diana Rubio lo define, en el plano comunicativo, como “un líder improvisador y provocador con carácter fuerte”. Carolina Pérez, doctora en lingüística aplicada, sostiene que las “pausas siempre enfáticas y muy significativas” de sus comunicaciones denotan que “se muestra seguro”. Esa seguridad le facilita que “rara vez se equivoque al hablar en público”. Por tanto, ese liderazgo también tiene su reflejo en su voz, “muy potente y resonante, con cuerpo y mucha sonoridad”, tal como la describe Pérez.

-Discurso emocional: Chávez rescató un discurso mucho más pasional que el que imperaba en Venezuela hasta su aparición en la escena política. Para De Marta el presidente venezolano “hablaba de modo que no había que pensar en lo que decía. Era sencillo y apelaba a lo más emocional”. Incluso “no temía utilizar ‘palabras maleducadas’ si sabía que podían encender voluntades”. Carolina Pérez,  sintetiza que “era sobre todo un comunicador”. Esta experta en voz, habla y comunicación expone que “al hablar al pueblo lo que intentaba por encima de cualquier cosa era que los oyentes comprendieran su mensaje”. Este propósito “le llevó a una vocalización bastante marcada. unas pausas y una entonación exageradas y, en ocasiones, un uso extremo de la voz (gritos, enronquecimiento: parecido a lo que hacen Obama o Rubalcaba)”. La también autora del blog ‘La Voz del Poder’ explica que “en términos fonológicos a este tipo de habla se le denomina hiperarticulación, y ocurre cuando el hablante tiene la atención puesta en el oyente y no en su propio mensaje”. Finalmente, Pérez detecta que “probablemente haya trabajado mucho su voz”, pues “tienen una gran calidad sonora”. De ello se puede deducir que “haya cantado desde joven”. Desde mi punto de vista, estos rasgos de su voz le imprimen mucho sentimiento a sus discursos.

Con todo, Rubio, autora del blog ‘Política y Protocolo’ añade que su discurso “sólo ha demostrado un poco de sensibilidad al hablar de su familia y de la nación venezolana”. A su juicio, Chávez “sobreactuaba” a veces en sus comparecencias públicas. La fuerza y la pasión que transmite con sus palabras también se refleja en el mundo virtual. Con más de cuatro millones de seguidores, más de un mes después de su muerte continúa siendo uno de los líderes políticos más seguidos del mundo en Twitter. Según Lucía Guerrero, responsable del exitoso blog ‘Políticos en Red’ considera que “tiene mérito conseguir tantos miles de retuits sin etiquetas, ni apenas enlaces, vídeos ni menciones”. Su secreto radica en que “su cronología, si se lee seguida, es un torrente de energía; parece que en vez de leer estás escuchando”. Guerrero afirma que “en Twitter no conozco nada igual”. En perfecta sintonía con esa emotividad podemos destacar al humor que impregnaba sus alocuciones.

-Comunicación no verbal enérgica: de todos los presidentes del mundo, Chávez fue uno de los que más apoyó su discurso con gestos. Ricardo López señala que al creerse lo que dice “surge una comunicación no verbal coherente con su mensaje verbal”, lo cual “siempre tiene una gran potencia de comunicación”. Para Rubio, las características de su proxémica son las propias de un líder latino: “sabe conseguir mayor cercanía con los receptores”, apunta esta experta en comunicación política. Según su criterio, Chávez es un político “muy gesticulador”, cuyos gestos a veces son “duros” o “rígidos”. Ella los califica como “gestos bruscos de líder”. Estos gestos les son de gran utilidad para expresarse con “claridad”, transmitir “firmeza” y “apoyar sus frases sentenciosas”.

Chávez con el chándal de Venezuela.

 -Vestimenta hipercomunicativa: si la indumentaria de cualquier persona comunica siempre, el caso de Chávez es especial. El líder bolivariano la utilizó como una herramienta esencial para su comunicación personal. Fiel a su mensaje rebelde, transgredió los convencionalismos apareciendo habitualmente vestido de militar, con camisas rojas y a cuadros, chalecos, con un chándal con los colores nacionales, etc. Aunque en Europa y Norteamérica a los analistas políticamente correctos les resulta estrafalario, lo cierto es que su forma de vestir le ayudó a conectar con amplios sectores populares de Venezuela. Patrycia Centeno, autora del libro y el blog ‘Política y Moda’ recuerda que el propio comandante reconoció que “hemos estado haciendo un esfuerzo, lógico, por necesidad de cambiar de ropero y de tener algunos trajes más o menos occidentales”. Centeno matiza esta imagen rebelde que muchos percibimos al recordar que “sus opositores consideraron su gusto por el lujo -trajes de Brioni o Lanvi, corbatas de Pancaldi o Hermes, zapatos de cuero inglés, gemelos de Mont Blanc (..)- entraba en clara contradicción con el mensaje de austeridad que defendía”. En cualquier caso, esta especialista en moda y política recuerda que Chávez confesaba “sentirse avergonzado”, al tiempo que defendía que “son necesarios para cumplir mi labor de representación”. En cualquier caso, parece claro que, como indica esta periodista gallega “el líder socialista jamás infravaloró el cuidado de su imagen”.