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Juan Carlos García Gutiérrez, alumno de la licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universitat Oberta de Catalunya, me envió hace unos días una entrevista en la que me preguntaba sobre cuestiones actuales relacionadas con la comunicación política, con especial detenimiento en su vertiente digital. Según me cuenta, en la asignatura Comunicación Política y de las Instituciones Públicas el tutor les pidió que entregaran “una entrevista con un profesional cualificado de este tema para ponerla en común y debatirla en el foro docente“.

Exteriores de la UOC.

Juan Carlos tuvo a bien elegirme, pues, según me comenta también, lleva tiempo siguiendo ‘El Atril’, un blog que, al parecer, ya le ha ayudado en anteriores ocasiones. Ni que decir tiene que, para mí, es un honor tanto haber sido seleccionado como por él y sus compañeros como poder ayudarle en sus estudios. Éste es el resultado de la entrevista:

En primer lugar me gustaría agradecerle su colaboración respondiendo a esta entrevista que seguro nos será de un gran interés para entender la actual realidad del escenario político y sus perspectivas de futuro. Pasemos a las preguntas. 

1. En la actualidad la realidad nos indica que asistimos a un proceso de personalización política, que apuesta por los líderes en lugar de por las ideologías, ¿qué parte de culpa cree que tienen los medios de comunicación en este sentido?

Sin lugar a dudas, los medios de comunicación contribuyen a reforzar este proceso, especialmente la televisión. En parte, se debe a las características propias de este medio pero, sobre todo, viene motivado por el tratamiento que la mayoría de los canales de televisión dan a la política, que es presentada como un mero producto de infoentretenimiento. En los informativos vemos diariamente noticias en las que la política aparece espectacularizada y dramatizada, al estilo de las series estadounidenses. Este contexto, en el que la política se banaliza y se simplifica, es propicio para que la batalla política se vea retratada no como el resultado de la oposición de proyectos políticos diferentes basados en principios ideológicos e intereses económicos antagónicos, sino en una mera competición personal entre líderes.

2. Si nos centramos en las campañas políticas, ¿cree que las agendas de los medios son las que influyen mayormente en la propia campaña, por delante de las agendas de los mismos?

En los últimos años, especialmente en el Estado español, no percibo que los medios estén marcando la agenda de las campañas electorales. La doble crisis, la económica y la de los medios de comunicación, es uno de los factores que determinan que la influencia de los medios sea menor en este aspecto. Más que en marcar la agenda diaria, en las últimas campañas que hemos vivido en España la batalla de los equipos de campaña se ha centrado más tanto en colocar mensajes y ocupar espacios en los medios, como en imponer frames o marcos a la opinión pública.

3. Volviendo sobre la personalización de la política, ¿no estima que puede ser perjudicial para la salud democrática apostar pon un líder concreto más que por una idea a defender, máxime con los recientes casos de corrupción que están aflorando?

Creo que lo ideal es mantener un equilibrio entre ideología, partido y líder. Las ideas y los programas políticos no existen en abstracto, las llevan a la práctica personas reales de carne y hueso. Por ello, hay que ser realista y reconocer que las cualidades personales e intelectuales del líder deben ser factores muy a tener en cuenta a la hora de votar a una candidatura. Por muy de acuerdo que estemos con una ideología o por mucho que nos ilusione un programa electoral, no podemos perder de vista que con personas incapaces o deshonestas al frente, la realidad no puede cambiar a mejor. A esto hay que añadir que en momentos críticos como los actuales, la importancia del líder se multiplica. Insisto en que lo ideal es mantener un equilibrio y basar nuestro voto en tres pilares: ideas, partido y líder.

En cuanto a la corrupción, no creo que esta lacra sea consustancial a la existencia de un liderazgo. Sí lo es a escenarios donde se impone el autoritarismo y donde la crítica brilla por su ausencia. En casos extremos de hiperliderazgo y de culto a la personalidad sí es verdad que la corrupción suele campar a sus anchas.

4. Dentro de este desencanto político al que nos puede abocar el panorama actual, ¿qué opinión le merecen las recientes apariciones de fenómenos como el Movimiento Cinco Estrellas en Italia?. ¿Es un claro síntoma de que algo está cambiando?

En efecto, estos recién aparecidos fenómenos políticos reflejan que algo está cambiando. Más concretamente, yo diría que son una expresión del descontento popular que ha generado la crisis. El caso del Movimiento Cinco Estrellas es muy especial, pues la mayoría de los nuevos partidos que crecen en Europa al calor de la crisis suelen ser nacionalistas y de extrema derecha. El Movimiento Cinco Estrellas es un fenómeno político muy peculiar e innovador porque, a mi juicio, representa a un populismo posmoderno. Hay quien encuentra semejanzas entre su discurso y el del Movimiento 15-M, pero considero que se trata de una formación mucho más artificial y mucho menos ideologizada en el sentido clásico del término.

Líder Movimento 5 Stelle

5. ¿Cree Vd. que la tendencia iniciada en Italia puede reproducirse en otros países como España con el ascenso de nuevas formaciones políticas?

En España se han producido varios intentos de canalizar el malestar de la población con nuevos partidos, muchos de los cuales reivindican lo que representa el 15M. Por ahora no han conseguido apenas éxito. Mi opinión es que, más que con la aparición de nuevos partidos, el descontento se canalizará contra el bipartidismo, lo que beneficiará a partidos que ya están en el Congreso de los Diputados, pero que no son mayoritarios, como IU y UPyD. Parece que, a pesar de nuestro sistema electoral, caminamos hacia un escenario comparable al alemán o al sueco, con un partido de izquierdas y otro de derecha fuertes y otros dos más pequeños, pero esenciales para formar gobierno.

6.Quisiera incidir ahora sobre la explotación de las nuevas tecnologías, Internet concretamente, por los distintos actores políticos. ¿los partidos de nuestro país gestionan de una forma adecuada sus plataformas digitales?

Generalmente, los paladines de la aplicación de las nuevas tecnologías a la política suelen ser muy críticos con los partidos y los políticos españoles. Creo que muchas de las críticas son acertadas, pero también sería justo reconocer que se ha mejorado mucho en los últimos tiempos. A la vez que criticamos, también podríamos alabar el trabajo digital que realiza UPyD y, en Andalucía, el de José Antonio Rodríguez -el alcalde de la localidad granadina de Jun (PSOE)-, el de Mariví Romero y Antonio Sanz (PP), el de Diego Valderas (IU) o el de Antonio Jesús Ruiz (PA).

7. Este fenómeno tecnológico ha afectado a todas las parcelas de la vida cotidiana, ¿cree Vd. que el entorno 2.0 puede contribuir a la transparencia de las actuaciones de los representantes políticos y que mediante una correcta explotación del mismo puedan recuperar parte del crédito perdido?

En el campo institucional, Internet es un aliado clave para el avance de la Transparencia y el Gobierno Abierto. La Red es un canal perfecto para abrir datos que deben ser públicos e información institucional a los ciudadanos. Sin Internet, toda esta información no podría ser reutilizable. Por su parte, las redes sociales son un medio perfecto para atender a los ciudadanos y fomentar el debate sobre los asuntos públicos.

Atril hacia urna con Facebook.

8. ¿Considera Vd. que Internet ha mermado el poder de los medios de comunicación a favor de la interactuación ciudadana que puede hacer llegar su opinión libre de mediatizaciones a un gran número de interlocutores?

Soy un apasionado de la comunicación política 2.0 y estoy convencido de su utilidad. No obstante, huyo del ciberutopismo, entre otras cosas porque un jefe de Gobierno o Estado tiene pocas opciones para interactuar con los ciudadanos en las redes sociales. Internet es un territorio cada vez más importante para la interactuación ciudadana, pero los medios de masas aún son más influyentes. Aún así, no quiero transmitir una visión pesimista de las posibilidades de la Red. En el caso sobre todo de los políticos locales y provinciales, confío mucho en el potencial de Internet para acercarles a los ciudadanos. Desde mi experiencia personal aseguro que la Red permite a muchas personas ponerse en contacto con políticos con mucha responsabilidad, algo que sería prácticamente imposible en el mundo offline.

9. Y, para finalizar, por tener un halo de esperanza, ¿Ve posible que la mayor participación ciudadana, articulada en torno a las redes sociales, nos conducirá en el futuro próximo hacia una democracia más directa y participativa?

Ya he comentado que facilitan mucho el avance. Las redes sociales son herramienta que, utilizadas adecuadamente, ayudan a los ciudadanos a exigir que las administraciones y los gobiernos sean transparentes y rindan cuentas. Pero hay que tener claro que no son la panacea. Hay que perder la ilusión en que la tecnología nos hará libres. La transformación de la sociedad dependerá de las ideas, no de los medios. La cultura democrática no tiene por qué cambiar por el mero hecho de que existan las redes sociales, a las que cada vez están más adaptados los gobiernos autoritarios y los poderes fácticos de nuestra sociedad.

Fuente de las imágenes: Wikipedia, Onda Cero y Emisora Laud