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Gabinetes de prens y medios de comunicación.

Hace unos días asistí a una interesante mesa redonda acerca de las relaciones entre los medios de comunicación y los gabinetes de prensa. Los participantes fueron reputados periodistas de prensa, radio y televisión, así como de gabinetes de instituciones y colectivos. Tengo que reconocer que, en general, coincido en gran medida con las conclusiones que allí se expusieron, si bien me gustaría poner de relieve un hecho que no me agradó tanto: el acto me sirvió también para constatar como, a pesar de los excelentes profesionales que existen en España, la comunicación política no está demasiado profesionalizada. Tanto ésta como, en algunos casos, la comunicación institucional son percibidas por los profesionales del sector como algo parecido a la manipulación. Ese fue al menos el sabor de boca que me dejó el debate. 

Más que como técnicos en comunicación, los profesionales del sector de la información se ven casi exclusivamente como periodistas. Creo que muchos mantienen una visión romántica de la profesión que estigmatiza a los gabinetes de prensa, especialmente a los de los partidos políticos. Utilizando un símil, se ven así mismos más como médicos, con la carga moral que ello implica, que como abogados. Y yo me pregunto: si el hecho de que un abogado haga lo que esté en su mano para defender a alguien que ha cometido un delito sí es bueno para el sistema judicial y para la sociedad en su conjunto, ¿por qué es malo que un experto en comunicación ayude a un político honesto a ocultar sus defectos y a “vender” mejor sus iniciativas? No comparto que “ser un parapeto para un representante político ante la prensa” o “protegerle de los medios” sea ilegítimo o vaya contra la libertad de información. Tampoco considero que los políticos tengan que hablar de lo que los periodistas quieran cuando ellos quieran. Eso sí, la información que tenga que ser pública por ley, que se publique en medios oficiales para que todos puedan consultarla.

También echo de menos entre mis colegas los periodistas -no sólo en la citada mesa redonda- un análisis más autocrítico. Nos quejamos de las condiciones laborales al mismo tiempo que somos uno de los sectores que menos reivindica sus derechos. Muchas veces difundimos una visión idealizada de nuestro trabajo y demonizamos a los políticos. Pero pocas veces reconocemos que los periodistas se pliegan continuamente a las directrices de sus medios, las cuales son mucho más rígidas o espurias que esos intentos de censura que denunciamos de los políticos. Tampoco solemos reconocer en público que hay periodistas y medios con intereses propios y con una ideología que marca completamente el tratamiento injusto y parcial que se les da a políticos de todos los partidos.

Mantengan la calma, soy un asesor político.

Creo firmemente que un gabinete de prensa debe ser empático y comprensivo con sus colegas del otro lado de la trinchera. Es verdad que está ahí para facilitar el trabajo de los informadores. Pero también es cierto que, dentro de los límites de la legalidad y la moralidad, debe defender los intereses de la institución o del colectivo que le ha contratado. Y no siempre podemos disociar la administración o entidad para la que se trabaja con el proyecto político de quien la gobierna. Eso de los periodistas-funcionarios puede sonar a transparencia, profesionalidad u honestidad, siempre y cuando no se imponga como único modelo y se caricaturice a los cargos de confianza.

Reconozco que, cuando le leí por primera vez, estimé exagerado un párrafo de Toni Aira en ‘Los guardianes del mensaje’ en el que explicaba que muchos periodistas nunca llegan a ser buenos spin doctors porque se identifican más con sus compañeros de profesión de la prensa que con el político que les paga. Cada vez estoy más cerca de tu postura, profesor y amigo.

Fuente de las imágenes: guk.es y piensaesgratis.com

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