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Game of Thrones

En la última década se han estrenado tres superproducciones audiovisuales en las que se mezclan los géneros de aventura y ciencia ficción. Dos de ellas, El Señor de los Anillos’ y ‘La Guerra de las Galaxias’ son sagas cinematográficas. La primera es, al igual que el otro exitazo al que nos referimos, la serie de televisión Juego de Tronos’, una adaptación de una obra literaria ambientada en un mundo imaginario que se asemeja a una suerte de Edad Media mágica.

Muchos críticos explican el éxito de estos libros y sus respectivas versiones cinematográficas y televisivas por la conexión emocional que consiguen con los lectores/espectadores gracias a la maestría con la que han plasmado el infalible esquema de un relato de aventuras, e incluso porque invocan valores universales como respuesta a preocupaciones profundamente humanas. A mí personalmente, lo que más me apasiona es cómo estas tres obras logran entretener al gran público hablando de política. Así lo creo yo: aunque nadie se dé apenas cuenta, aunque a los niños y a los frikis (dicho con cariño) les encante  y aunque las aventuras sean de lo más fantástico, ‘El Señor de los Anillos’, ‘La Guerra de las Galaxias’ y ‘Juego de Tronos’ son obras profundamente políticas y, en cierta medida, incluso filosóficas. En especial, de ellas se pueden extraer interesantes conclusiones sobre el poder. En ‘El Atril’ queremos recomendarles algunas lecturas en las que se analizan estos tres productos audiovisuales desde el punto de vista político: 

a) La Guerra de las Galaxias

-La República Galáctica debía caer: Pablo Simón, polítologo especialista en las causas y consecuencias de los sistemas electorales, es el autor de este delicioso y minucioso texto escrito para la revista digital ‘Jot Down’. Se trata de una pormenorizada explicación de las causas por las cuales la República Galáctica que precedió al Imperio estaba abocada al fracaso por sus inestables, complejas e ineficientes instituciones políticas. La comparación con la caída de la República de Roma y el advenimiento del Imperio es muy acertada.

-Ideología y política en ‘Star Wars’: estamos ante un análisis sobre la visión histórica de George Lucas en su saga. Según el bloguero, Maik Civeira “el propósito de este análisis es detectar las posturas ideológicas, políticas e históricas de ‘Star Wars’, incluyendo no solamente los seis episodios canónicos, sino también algo del Universo Expandido, pero limitándonos al periodo histórico correspondiente a la caída de la República, la Guerra de los Clones, el Imperio y la Rebelión”. En él describe a la República Galáctica como “una democracia en decadencia”, que cayó en la “trampa” de dar poder a “un hombre fuerte”, germen de la dictadura representada por el Imperio.

-Capitalistas, sí…, pero zen: el esloveno Slavoj Zizek, uno de los más destacados filósofos críticos de la actualidad, desgrana cómo, a su juicio, “en el momento crucial de la saga de ‘La Guerra de las Galaxias’, George Lucas establece un paralelismo entre el individuo y la política”. Desde su visión crítica “Lucas no escapa a la influencia de una versión occidental del budismo, la cual nos permitiría aceitar y participar en el engranaje de los mercados financieros mundiales, manteniendo una distancia interna hacia ellos”. Zizek expone cómo “a nivel individual, su explicación recordaba a una especie de budismo pop: Anakin se convierte en Darth Vader porque se apega a las cosas”. Sin embargo, “A nivel político, la explicación resulta aún más reveladora: ¿Cómo se convirtió la República en el Imperio?(..) ¿Cómo se convierte una democracia en una dictadura? No es porque el Imperio conquistara la República, sino que la República es el Imperio. El Imperio nace de la corrupción inherente a la República”. Para Zizek, “existen connotaciones contemporáneas en referencia a la antigua Roma y la transformación de los Estados-nación en el Imperio global” que retratan Toni Negri y Michael Hardt en ‘Imperio’.

Galactic Senate

b) El Señor de los Anillos:

-Maquiavelo, el Señor de los Anillos. Liberalismo y realpolitik: Gustavo Marangoni, polítólogo, peronista y presidente del Banco Provincia de Buenos Aires, escribió en su blog ‘Político ATP’ -centrada en su libro ‘Política apta para todos los públicos’– un post sobre la visión que la obra magna de J.R Tolkien proyecta del poder: “la visión que se imprime sobre dicho principio tiende a constituirse desde una perspectiva algo negativa: aquellos que lo buscan y ambicionan son villanos; los buenos luchan contra él, no lo anhelan”. Esta concepción negativa del poder que expresa Tolkien es propia del liberalismo anglosajón. Tal como explica Marangoni, para los liberales “la libertad individual va a estar garantizada por esta limitación de poder, y al Estado solo le corresponderá la tarea de mantener el orden público interno y el establecimiento y cuidado de las relaciones con otros Estados. Desde este punto de vista, el gobierno es concebido como un mal, pero un mal necesario“. Ronald Reagan lo expresó de forma superlativa con su histórico “El Gobierno es el problema”. Con más profundidad, Marangoni expone que “En ‘El Señor de los Anillos’, la lucha no es solo contra la concentración de poder en una única mano, sino contra el poder como principio, contra el poder en sí mismo. El anillo debe ser destruido, la idea de que pueda ser utilizado para el bien solo propicia traición y locura. El poder obnubila, enceguece, y vuelve irracional y desenfrenado a quien aspira a poseerlo”.

-El comunitarismo como política oficial de la Tierra Media: En este ensayo del profesor Rafael Cuesta “se analizan algunas de las referencias filosófico-políticas de ‘El Señor de los Anillos’, (..) que, (…) conserva muchos rasgos de las epopeyas y leyendas antiguas, como la gesta de Beowulf“. En concreto, “se trata de formular los términos de un debate central en la teoría política contemporánea indagando en las representaciones sobre el comunitarismo y el liberalismo en la mencionada obra“. En contraste con el artículo anterior, Cuesta sí observa en el relato, muchos aspectos comunitaristas que se oponen al liberalismo y al individualismo en general. El ensayo de Cuesta aborda igualmente esos valores morales -supuestamente universales- a los que hacíamos referencia en la introducción a este post: amistad, humildad, cooperación, etc.

The Fellowship of the Ring".

c) Juego de Tronos:

-Ganar o morir. Lecciones políticas en ‘Juego de Tronos’: el eurodiputado Pablo Iglesias coordina una recopilación de textos sobre una de las series de más éxito de la historia de la televisión. En opinión de este politólogo madrileño, estamos ante la mejor serie para explicar la ciencia política. A su parecer, sus capítulos están repletos de auténticas lecciones sobre el poder. El libro, que aún no está a la venta, será publicado por la editorial ‘Akal’. En este post hemos adjuntado un enlace al prólogo, el cual ha sido colgado por los propios autores en Internet. Para el portavoz de ‘Podemos’, “en principio, podría parecer que la clave del éxito es simplemente una combinación eficaz de intrigas, violencia, aventuras y sexo inscrita en un escenario de resonancias románticas que constituyen una fórmula infalible. Sin embargo, la clave del éxito va mucho más allá: el escenario de destrucción del orden civil y político que nos presenta la serie, así como la lucha a muerte por la conquista del Trono de Hierro por parte de un puñado de reinos, con un colapso civilizatorio a las puertas, conecta directamente con cierto pesimismo generalizado y cierta conciencia oscura del fin de nuestra civilización occidental tal y como la conocemos. Pesimismo que se ha apropiado del ambiente a todos los niveles (anímico, personal, político, laboral…), especialmente en los países más castigados por la crisis financiera que comenzó supuestamente allá en 2008″.

-Entre la política y la magia. ‘Juego de Tronos’: éste es el artículo más liviano y que más se centra en el argumento de la serie de los que he seleccionado.  Julio C. Piñeiro lo publicó recientemente en la web ‘En clave de cine’ y está centrado en la cuarta temporada. En sus propias palabras: “La política, con mayúsculas, ha vuelto a predominar en la trama general, recuperando su peso de la primera temporada, especialmente en esta season finale. Si bien la puntilla de la particular fábula estadista de Khaleesi, con una trayectoria que guarda notables similitudes con la figura histórica de Simón Bolívar, supone la trama más blanda de este último episodio, alejada del grado de intensidad propio de un cierre de temporada, el peso semántico de la política en el conjunto del relato queda compensado con la culminación del verdadero viaje del héroe de esta cuarta temporada, el de Jon Snow (..)”. De su artículo, me quedo con este párrafo: “Entre ambos extremos, el más ‘realista’ (la política) y el más fantasioso (la magia), se sitúa la que probablemente haya sido la espina dorsal, en términos dramáticos y de expectación, de la temporada, la trama pasional de los Lannister, un verdadero culebrón con multitud de actores implicados, movimientos radicales de la narración y evolución interesada de las motivaciones de dichos actores, en una marejada de bajas pasiones que en el microcosmos de George R.R. Martin se traduce en muerte, en muertos, sin piedad ni anestesia”.