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Agosto es el mes por excelencia en el que descansa la actividad política. Muchos asesores y cargos públicos estarán ahora dándoles vueltas a la cabeza y buscando ideas de cara al próximo curso político que se iniciará en septiembre. Algunos estarán ultimando su estreno en Twitter (sí, todavía quedan dirigentes políticos que no están en esta plataforma de microblogging). Para quienes apenas conocen nada sobre las dinámicas de esta red de información, les dejo algunos precauciones básicas que deben tomar a la hora de gestionar su cuenta:

Discurso en atril de Twitter

-Sea transparente: con esto nos referimos sobre todo a que conviene ser transparentes con la gestión de la cuenta. Este fallo es mucho menos común tras patinazos como el de Rosa Díez, cuya cuenta estaba en plena actividad mientras en una entrevista en directo en televisión ocultaba que no era ella en persona quien escribía sus tuits. Si un político no puede llevar sólo su propio perfil, es mejor reconocer en su bio que recibe ayuda de su equipo. Tampoco merece la pena arriesgarse y mentir sobre el lugar en el que se encuentra o sobre lo que está haciendo en un momento determinado.

-Converse, aunque sea un poco: está claro que un líder famoso y con miles de seguidores no puede resolver los problemas de los ciudadanos por Twitter, ni perder el día charlando en las redes sociales. Pero salvo que uno tenga un cargo muy alto, siempre es conveniente, en la medida de lo posible, interactuar con los tuiteros, aunque sea con ayuda de nuestro equipo: contestar una duda, agradecer un comentario, retuitear a un ciudadano, etc. Los ciudadanos menos politizados no suelen acoger de buen grado las cuentas que funcionan como metralletas de consignas. 

No intente manipular: tras un hashtag o una conversación multitudinarias se esconden simples consignas  que responden a una estrategia cerrada de agitación y propaganda. El PRI de México o los españoles PSOE y PP han sido víctimas de este efecto boomerang en algunas campañas en las que trataron de movilizar a sus afiliados. Muchos internautas consideran esta maniobra, en sus distintas variantes, una forma de spam. Con motivo de su convención, el PP incluso solicitó escribir en nombre de militantes información y promoción de dicho evento. Al poco tiempo le llovieron las críticas, muchas de ellas agrupadas en la etiqueta #prostituit.

-No abusar de las tácticas comerciales: la comunicación política tiene sus propias claves. No es lo mismo persuadir para obtener votos. que para comprar un producto o servicio. Abusar de determinadas técnicas características del marketing digital puede convertir al político en spammer.

#Elecciones

-No sea un hooligan políticoes un matiz más para añadir a estos defectos que denunciamos, propios de spammers políticos. Pelotear a los jefes de tu partido, repetir como papagayos eslóganes y criticar de manera furibunda a tu rival político es generar contenidos con escaso valor e interés. Este error es casi más común en asesores que en cargos públicos. Aunque hay de todo en la viña del Señor.

-Sea prudente: cuando uno es un personaje público tiene que evitar a toda costa los calentones y la impulsividad en general. Los políticos deben pensarse muy mucho lo que van a escribir, ya que sus tuits pueden tener una reperusión enorme. Si no, que se lo digan a Elena Valenciano, exvisecretaria general del PSOE y reciente candidata a las Elecciones Europeas. Arrastrada por la pasión, durante los cuartos de final de la Eurocopa 2012 que disputaron España y Francia, Valenciano comentó lo “feo”, que, según ella, era la estrella gala Franck Ribéry, quien hace años sufrió un accidente de tráfico que le desfiguró el rostro. Se trata de un dato que la dirigente socialista obviamente desconocía, pero que provocó una avalancha de críticas. Archiconocidos son los revuelos que el diputado de UPyD Toni Cantó forma en Twitter. Uno de sus últimos tropiezos fue un tuit burlándose de la dicción del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

-No mezcle su vida privada: subir fotos familiares, comentar gustos o aficiones o compartir qué se está haciendo durante el tiempo de ocio puede ser un acierto cuando se hace de manera comedida y con sentido. Pero abusar de ello puede ser contraproducente. Mucho más peligros es utilizar el perfil de Twiter para ligar o para conversar en secreto de temas privados. Paradigmática en este sentido fue la ‘twinmolación’ del congresista Weimer, que utilizó su cuenta para enviar fotos de contenido sexual a diferentes mujeres. Los community managers también deben contenerse. ¿Recuerdan cuándo desde la cuenta de Rajoy se le contestó a un ciudadano de 15 años que era demasiado joven para debatir de política? Pero las mayores meteduras de pata de los gestores de redes sociales se producen al utilizar herramientas donde se manejan más de una cuenta. Muchos son los casos en los que el mensaje equivocado se cuela en la cuenta de un partido político. En 2011 un desafortunado tuit personal se coló en la cuenta oficial del PP: “No estoy aquí para cubrirte las espaldas#sonmisamigos después de darme una hostia en un bar”.

Político, Twitter, urna y atril

-Controle a su entorno: en ocasiones no basta con extremar las precauciones en nuestra propia cuenta. Tampoco basta con una gestión impecable por parte del equipo de Social Media del político. A veces, son nuestros familiares y amigos los que nos pueden meter en problemas. Eso fue lo que le sucedió al presidente francés, François Hollande, cuando su pareja, Valérie Trierwieler mostró a través de Twitter su apoyo a un socialista disidente que competía en las elecciones con Ségolène Royal, exesposa de Hollande y anterior candidata socialista a la Presidencia de la República.

-Tenga sentido del humor: lo que está claro es que quien encaje mal las bromas encontrará en Twitter un territorio hostil. Una cosa es denunciar a un impostor y otra bien distinta  tratar de censurar una cuenta parodia. Este tipo de actitudes, cada vez más superadas, son muy mal recibidas por la comunidad tuitera. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, dio un excelente ejemplo de sentido del humor cuando habló sobre Espeonza Aguirre, un exitoso alter ego satírico que le salió en Twitter.

Fuente de las imágenes: Code Dimension, Web Politic@os, Tweet Awards.

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