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Juramento de Puigdemont

En muchas de las ocasiones en que una cámara de representación española se constituye tras unas elecciones, en los medios de comunicación se comentan profusamente las frases que algunos parlamentarios utilizan para tomar posesión de sus cargos. En algunas crónicas se menciona si el concejal, diputado o senador bien jura o bien promete su cargo. La mayoría de los ediles y parlamentarios de izquierdas suelen prometer su cargo, quizás por el sentido religioso del término “jurar”.

Más polémica se forma cuando un representante de los ciudadanos añade la frase de “por imperativo legal” en su promesa de fidelidad al Rey, una palabra que a menudo es sustituida por “el jefe del Estado” en boca de republicanos y nacionalistas. 

Hay formaciones políticas que aportan su sello. Por ejemplo, los concejales andaluces de Izquierda Unida añaden a su promesa el cumplimiento del Estatuto de Autonomía. Hay personas que escogen formulaciones más originales o personales. Como dice el refrán, “cada uno es cada uno”. Por ejemplo, tal como informa el periódico ‘El País’, el diputado de ‘Podemos’, Rafael Mayoral, parafraseó hace unos días al expresidente chileno Salvador Allende al añadir a su juramento: “¡Viva España! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!”. De forma similar se manifestó Joan Tardá, de Esquerra Republicana de Catalunya: “¡Visca els països catalans, Visca Catalunya lliure!”.

Esta semana el debate ha girado en torno a las fórmulas elegidas por los diputados de ‘Podemos’ en el Congreso y, sobre todo, por la del flamante president de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont. Los parlamentarios de la formación morada se manifestaron de esta manera: “Prometo acatar la Constitución y trabajar para cambiarla”. Esta promesa evoca a la realizada en 1999 por el expresidente venzolano Hugo Rafael Chávez Frías, cuando juró por primera vez el cargo de presidente de la República: “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna”.

PAblo Iglesias en el Congreso

Por su parte, el molt honorable contestó “Sí, prometo” a la siguiente pregunta de la presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell: “¿Prometéis cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña, representado por el Parlamento?”. El diario monárquico ‘ABC’ informó de que constitucionalistas españoles coinciden en que el juramento del presidente independentista es ilegal, ya que tanto las leyes como la jurisprudencia coinciden en que para jurar el cargo de presidente autonómico es imprescindible que quede claro que éste acata la Constitución española. Así pues, el Gobierno podría estar trabajando para impugnar este nombramiento. Volviendo a las Cortes españolas, si bien también en relación a Cataluña, cabe destacar que varios senadores catalanes prometieron ser fieles a la Constitución española “hasta la constitución de la República catalana”.

Algunos periodistas advirtieron de que la fórmula elegida por ‘Podemos’ también podría no ser válida. Y es que la polémica no es nueva. En 1989 los diputados electos de Herri Batasuna Jon Idígoras, Itziar Aizpurúa y Ángel Alcalde fueron expulsados del hemiciclo por su, a la sazón, presidente por no utilizar la fórmula oficial para acatar la carta magna del Reino de España.

Con estas expresiones los diputados no sólo se muestran fieles a sus principios y mantienen su conciencia tranquila: en algunos casos estamos ante un arma propagandística (entendiendo este concepto de forma no peyorativa). Es una manera de reforzar los lazos con su base social más ideologizada y de llamar la atención de los medios de comunicación.

En la misma línea podemos analizar otros gestos simbólicos efectuados en el pasado por parlamentarios españoles, quienes llegaron a ponerse camisetas reivindicativas, mordazas o  se expresaron en sus lenguas vernáculas. La presencia del bebé de Carolina Bescansa durante la elección del presidente del Congreso de los Diputados quiso reivindicar las dificultades que las españolas tienen para conciliar su vida familiar con la laboral. A los anales de la historia han pasado el amago de lanzamiento de su sandalia por parte del exparlamentario de la CUP David Fernández o los golpes con el zapato en el escaño del gallego Xosé Manuel Beiras, emulando al líder soviético Nikita Jruschov en la ONU. En el periodo en que estalló el caso de los GAL, un diputado del partido abertzale Herri Batasuna echó un saco de cal viva sobre el escaño de un diputado autonómico socialista para denunciar la manera en que dicho grupo asesinó a militantes de ETA.

Fuente de la imagen: El Mundo y Público