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El programa ‘Seriemanía’ de Radio Puerto tuvo el pasado lunes un marcado acento británico. La exprimera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, fue el nexo de unión entre dos series políticas extraordinarias que analizamos: ‘House of cards’ y ‘Sí, ministro’. La primera es un drama que muestra con cinismo las cloacas de un Gobierno ficticio, mientras que la segunda es una comedia de situación que caricaturiza con ironía el funcionamiento de la administración pública y las tensiones entre funcionarios y políticos. Y ¿Qué relaciona a dos obras maestras tan dispares con la Dama de Hierro? Pues más cosas de lo que a priori puede intuirse.

Thatcher in "Yes, minister"

Tras el protagonista, el diputado Francis Urquhart -interpretado por Ian Richardson-, la segunda persona que aparece en el primer capítulo de la versión británica de ‘House of Cards’ es la expremier conservadora. El malvado Urquhart sostiene un retrato en blanco y negro de Maggie mientras pronuncia con nostalgia “Nada dura para siempre”. Así es, la trama está ambientada en el periodo inmediatamente posterior a la dimisión de Thatcher. En el transcurso de la serie Francis Urquhart pasa de las palabras a los hechos: la admiración que siente por Thatcher se concreta en su apoyo a medidas políticas ultraliberales tan del gusto de la histórica líder de los tories.

Pero no acaban aquí los vínculos con la Dama de Hierro. La serie está basada en una triología de novelas escritas por Michael Dobbs, quien fuera durante una década -de 1977 a 1987- el principal asesor de Thatcher. En el punto álgido de su poder fue jefe de Gabinete (chief of staff) del Partido Conservador y consejero especial del Gobierno británico. Tal como le sucedieron a otros estrechos colaboradores, su relación con la primera ministra terminó fatal. Posteriormente, entre 1994 y 1995, con John Major en el número 10 de Downing Street, llegó a ser vicepresidente del partido. Pero antes, nada más dejar la primera línea de la política, Dobbs comenzó una fulgurante carrera como novelista publicando ‘House of cards’ (‘Castillo de naipes’) en 1989. En 1992 y 1994 llegaron otras dos exitosas secuelas. Lo que más asusta de la triología es que Dobbs ha comentado que lo escrito en sus novelas está basado en su experiencia en las altas esferas del poder. Parece ser que el expresidente norteamericano Bill Clinton corrobora esta versión, Según Kevin Spacey, actor protagonista del remake estadounidense, Clinton le confesó que el 99% de lo que la serie muestra sobre el sistema político es verdad. En cualquier caso, es indudable que la obra es fruto de la paranoia de Thatcher, quien acusó a Dobbs de conspirar contra ella. Para muchos, ‘House of cards’ fue la venganza perfecta.

‘Sí, ministro’ tiene una conexión más simpática con la exjefa del Gobierno británico. Sus capítulos están ambientados en los años 80 y sus protagonistas -el ministro de Asuntos Administrativos, James Hacker y su secretario permanente, sir Humphrey Appleby- aluden con frecuencia a “la premier”si bien omiten toda referencia a partidos políticos y dirigentes reales. Por el contrario, Thatcher sí hizo referencia explícita a la serie en más de una ocasión. Incluso llegó a confesar que era su serie favorita. No es de extrañar: la sátira de una administración pública burocratizada e ineficaz encajaba en su ideario neoliberal. Siendo jefa del ejecutivo del Reino Unido, Thatcher participó en un documental sobre la serie, en el que opinaba que parte de su éxito -como el de otras caricaturas- radica en que contiene una parte de verdad. No se equivocaba; sus autores han revelado que muchas de las situaciones que tienen lugar durante sus episodios están basados en hechos reales.

Lo más gracioso es que Humphrey fue el nombre que recibió el gato que entre 1989 y 1997 habitó en el número 10 de Downing Street. Al igual que en ‘Sí, ministro’, Humphrey consiguió sobrevivir a distintos Gobiernos.

Más allá de Thatcher, aunque también en relación a las series británicas, completamos el programa recordando otra gran producción de la BBC: ‘State of play’ (‘La sombra del poder’). Hablamos de una serie que, al igual que las dos anteriores y que otras como la danesa ‘Borgen’ o la estadounidense The Newsroom’, abordan las complejas relaciones entre el poder político y los medios de comunicación. Y también al igual que House of cards’, ‘La sombra del poder’ fue objeto de un remake norteamericano, en este caso cinematográfico.

La sombra del poder

Les dejo con el podcast del programa. Hablamos del tema entre el 27’30” hasta el final.

Fuente de las imágenes: Yes, sir Nigel y IMDb

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