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La X edición de los Emmy transcurrió envuelta en un intenso aroma político. Como era de esperar, Donald Trump fue uno de los ingredientes que más sabor aportaron a la gala. Los chistes y bromas sobre el jefe de Estado estadounidense fueron la tónica dominante a lo largo de la noche.

El mediático presidente estuvo también presente a través de Alec Baldwin, quien recogió la estatuilla junto a Kate McKinnon por sus respectivas imitaciones de Trump y Hillary Clinton en el Saturday Night Show, el programa que -con 42 años en antena a sus espaldas- ha logrado atesorar más premios Emmy. En esta edición tampoco ningún producto audiovisual pudo superar sus nueve galardones, incluidos cinco técnicos. El magnate reconvertido a político ha sido clave en esta segunda juventud que está viviendo el mediano de los hermanos Baldwin.

Alec Baldwin disfrazado de Trump

La relación de Trump con las series viene de largo. Sus cameos eran frecuentes desde la década de los 90. Su irrupción en las primarias republicanas ha inspirado capítulos de diversas series, como uno de ‘Scandal’ denominado ‘Trump Card’ (‘La carta ganadora’), en el que el título hace un juego de palabras con el significado en inglés de su apellido y con un libro de Ivanka Trump, hija y consejera del hombre más poderoso del mundo. Tampoco podemos olvidar como ya hace años ‘Los Simpsons’ vaticinaron su llegada a la presidencia.

Scandal The Trump Card

La sombra del inquilino de la Casa Blanca planeó, asimismo, sobre la ceremonia por mor del que fuera uno de sus más estrechos colaboradores. El exportavoz de su Gobierno, Sean Spicer, fue el artífice de uno de los momentos más graciosos y sorprendentes de la velada. Cabe recordar que la primera polémica con la que tuvo que lidiar Spicer se produjo el pasado mes de enero con motivo de la toma de posesión de Trump. Cuando algunos periodistas aludieron al supuesto bajo nivel de asistencia que registró su juramento público del cargo en relación al de Obama, el vocero presidencial dio una respuesta que dio la vuelta al mundo. Según él, la ceremonia había congregado la “mayor audiencia que jamás ha tenido una investidura. Punto. Tanto en persona como alrededor del mundo”, algo que las fotografías aéreas se habían encargado de desmontar. Haciendo alarde de un gran sentido del humor, Spicer aprovechó el monólogo inaugural para parodiarse a sí mismo y demostrar que política y bromas no son términos incompatibles, algo que, por desgracia, aún no se ha asimilado del todo en España. El exportavoz provocó las carcajadas del público al proclamar que “estos Emmy tendrán la mayor audiencia que se haya visto. Punto. Tanto en persona, como alrededor del mundo”.

Otra poderosa política y su equipo de spin doctors brillaron, igualmente, en la noche más catódica de Estados Unidos. En esta caso hablamos de una vicepresidenta de ficción: Selina Meyer, personaje principal de ‘Veep’, encarnada por Julia Louis-Dreyfus. Esta comedia fue uno de los triunfadores absolutos de la gala. Pero de ella y de sus consejero más cercanos ya hablaremos en próximo artículo.

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