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Diplomacia y determinación. Dos cualidades que todo dirigente debe manejar si quiere aplicar cambios en una institución anquilosada y/o acomodada a la inercia. Hablamos de dos atributos que en estos tiempos parecen más propios de las mujeres, que tanto en el ámbito de la política como en el de la empresa ejercen la autoridad con firmeza, pero sin agresividad, y con mucha constancia para alcanzar los objetivos propuestos.

En la pequeña pantalla podemos encontrar de nuevo un buen ejemplo de cómo podría mejorar la política. ‘Madam Secretary’ (‘Señora Secretaria de Estado’) ilustra de manera acertada cómo feminizar la política no es solo incrementar el número de mujeres en puestos directivos.

En la serie Elizabeth MacCord (Téa Leoni) tiene un triple handicap. Es mujer, novata y sustituye a un político más experimentado, que fallece en un accidente de avión y del que hereda su equipo. Como suele ocurrirle a las mujeres en cargos de máxima responsabilidad, al principio la relación con su equipo y con mandatarios de todo el mundo no es fácil. Elizabeth tiene que ganarse el respeto de todos demostrando más de lo que se le exigiría a un varón en su lugar.

Aunque la idea de la serie surgió tras el asalto a la embajada estadounidense en Bengasi (Libia), el personaje de Beth MacCord no está basado exactamente en Hillary Clinton. Como hemos comentado, la protagonista es un modelo interesante y realista de liderazgo femenino. Recordemos que a la última candidata presidencial del Partido Demócrata se la criticó por parecer fría, rígida y por seguir patrones propios del liderazgo masculino. Su homóloga televisiva muestra con frecuencia empatía y simpatía.

Con sus asesores más próximos MacCord es flexible, pero seria. Educada y amable, pero sabe cuándo y cómo mantener la distancias. Les ofrece confianza y, al mismo tiempo, es exigente. Con el presidente es leal, pero no servil. Tanto en La Casa Blanca como en el Departamento de Estado, es persistente en sus ideas, pero las hace valer a través de la persuasión. La persuasión es también su mejor arma en los conflictos internacionales, que en la mayoría de los casos termina resolviendo usando el soft power. Sabe mediar para lograr la distensión con Cuba, dialogar con los militares rusos para encauzar una transición en el Kremlin, resistir un tedioso tira y afloja con el ministro de Exteriores chino o chantajear a un autoritario y corrupto presidente filipino.

No piensen que una ficción televisiva sobre el Departamento de Estado les queda demasiado lejos. Si alguno de ustedes ha sido elegido alcalde, concejal o consejero hace poco tiempo, no se desespere cuando se encuentre a un personal desanimado y a una estructura burocrática paralizadora. Sin prisa, pero sin pausa. Y recuerden: diplomacia y determinación.

Fuente de las imágenes: ir.com y Tv Series Finale.

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