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Tras las últimos comicios europeos de 2014 analizamos que el planteamiento de VOX no era nada acertado desde el punto de vista electoral. El motivo principal que expusimos en un post fue que se dirigía a un público objetivo excesivamente reducido. En España hay poco nicho de votantes a la derecha del PP. A ello hay que sumar que un discurso nada singular y original. VOX se presentó ante los españoles como el ala derecha del PP, como una fracción conservadora defraudada con la supuesta la deriva deriva socialdemócrata de los populares.

Era, en definitiva, percibido como la expresión del aznarismo defraudado con el rajoyismo. En su programa adelantaban que pretendían unirse al Grupo Parlamentario del Partido Popular Europeo y en su propaganda electoral llegaron a dirigirse directamente a los votantes de Aznar y Aguirre.

Aunque su presencia en el escenario político español continúa siendo irrelevante, lo cierto es que en los últimos meses el partido ha experimentado un considerable crecimiento. Este fenómeno no se debe solo al contexto político favorable para el nacionalismo español vinculado al procés catalán. VOX ha vivido en los últimos años una metamorfosis ideológica y comunicativa similar a la de Alternative für Deutschland (AfD). No sé si podemos catalogarlo de formación populista, aunque, sin lugar a dudas, se ha posicionado como un movimiento antiestablishment. Sigue siendo conservador, desde el punto de vista social y moral, y liberal, desde el económico. Pero su retórica es más cercana a la de movimientos de extrema derecha que triunfan en otros países europeos.

Ya juegan, como bien les recomendaba Federico Jiménez Losantos hace cuatro años, la carta euroescéptica. Prueba de ello es que, mientras C’s se posicionaba con Macros, ellos hicieron público su respaldo a Marine Le Pen y el Frente Nacional (FN).

En esta travesía en el desierto en busca de un nuevo espacio político autónomo, VOX está tratando de evitar inteligentemente la simbología abiertamente franquista. Reivindicar directamente el pasado franquista lo hubiera convertido en una opción política menos atractiva y fresca para los más jóvenes.

Por otro lado, VOX también ha mejorado en el manejo de los medios de comunicación. Sus dirigentes, aprendiendo de otras fuerzas políticas europeas, han utilizado las declaraciones provocadoras como herramienta para llamar la atención y ganar así visibilidad. También han sabido ganarse apoyos mediáticos entre los canales de la TDT Party.

No nos equivocábamos en nuestra análisis postelectoral. El PP tiene una base muy amplia y sólida. VOX suele puede crecer como alternativa al establishment político del régimen de 1978. La crisis política y económica ha demostrado que el descontento que aún vive parte de la población española ofrece una ventana de oportunidad a nuevas fuerzas políticas de distinta orientación ideológica. Ya habíamos asistido a la irrupción de uno de carácter populista y de izquierdas y de otro de centro liberal. Ahora, aunque aún de forma minoritaria, emerge un partido protesta conservador y, para muchos, de extrema derecha.

Fuente de las imágenes (por orden de arriba a abajo): La Sexta, web de VOX, Intereconomía y web de VOX.

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