En tiempos de ‘La sociedad del espectáculo’ (Guy Debord, 1967) cada vez más líderes se valen de la política pop para potenciar su imagen y hacerla más cercana y atractiva para ese ‘Homo videns’ (Giuseppe Sartori, 1997) en que se han convertido los espectadores-electores.

g2Eventos deportivos de enorme audiencia internacional son ideales para esta tendencia, que durante el Mundial de fútbol de Rusia utilizó de forma magistral la presidenta de Croacia, Kolinda Grabara Kiratovic.

Durante los partidos de la selección croata, Kiratovic, cual vedete mediática, rivalizó en protagonismo con los propios jugadores croatas. La jefa de Estado logró atraer la atención del realizador gracias a sus efusivas celebraciones de los goles y a su indumentaria, a veces con una llamativa chaqueta roja, pero siempre con la camiseta oficial de su equipo nacional. A Kitarovic la hemos visto sonreír, mascar chicle, saltar de alegría, repartir abrazos y hasta consolar el llanto de la principal estrella croata, Luka Modric.

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Tras la final, su imagen a la intemperie en medio del chaparrón mientras su homólogo ruso era protegido por su paraguas, dio la vuelta al mundo.

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Mientras la fama intercontinental de Kitarovic aumentaba a lomos de las victorias de Croacia, en las redes sociales comenzaron a divulgar que había pagado su pasaje en un vuelo comercial para asistir a los partidos y que incluso se había descontado de su sueldo los días que había estado en la Federación Rusa. En distintos idiomas proliferaron mensajes en los que se alababan otras supuestas (no he conseguido corroborar su veracidad) medidas austeras (en realidad efectistas) que había tomado tras llegar a la Presidencia: venta del avión presidencial y de 35 Mercedes de los ministerios, rebaja a la mitad de su salario, eliminación de la jubilación de los parlamentarios, aumento del salario mínimo en el sector privado, etcétera.

En pocas semanas, Kolinda Grabara Kiratovic pasó de ser una jefa de Estado prácticamente desconocida a convertirse en una estrella de la política internacional. El hábil manejo de la política pop logró ocultar la cara menos amable del Gobierno de la Unión Democrática Croata: expulsión de refugiados, graves retrocesos en derechos civiles, sexuales y reproductivos y hasta el posado con la bandera pronazi de la Ustacha.

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Fuente de las imágenes (por orden). The SunW Radio, T2 On Line y Pikar Magazine.

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