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El pasado mes de febrero ‘Beers&Politics Cádiz’ celebró su tercer encuentro. Tras El Puerto y la capital, en esta ocasión la tertulia se desplazó hasta Puerto Real, concretamente hasta La Piñonera, bar, tienda y fábrica de cerveza artesana. Allí, el actor Bruto Pomeroy, director de la Escuela de Cine de la UCA y licenciado en Ciencias de la Información, habló sobre ‘Política y cine’.

La película política favorita de Pomeroy es ‘The Front’, que se tradujo en España como “La tapadera”. En este filme sobre el Macarthismo, Woody Allen interpreta, a juicio de Bruto, uno de los mejores papeles de su carrera, curiosamente en una de los pocos en los que actúa sin ser él el director. La casa de brujas de la Guerra Fría contra artistas e intelectuales es uno de los temas políticos que más le conmueven de entre todos los tratados por el Séptimo Arte.

De las producidas en España, Bruto se queda con una reciente: ‘B de Bárcenas’. Era originariamente una pieza teatral concebida por Alberto San Juan y que vio la luz en el Teatro barrio de Madrid. David Ilundáin la adaptó al cine con escaso presupuesto. A Pomeroy le impactó esta recreación del interrogatorio del juez Ruz a Bárcenas. El guion es una transcripción literal de la declaración.

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El nazismo y, en general, el abuso despiadado del poder es el tema de naturaleza política que más le conmueve de todos los que se han llevado a la gran pantalla. De la extensa producción que toca esta tragedia se queda con ‘La vida es bella’, de Roberto Benigni. De ella resalta su humor negro y la interpretación del niño.

No le interesa tanto, en cambio, el cine sobre la Guerra Civil española, un asunto “muy tratado, sobre todo, en la Transición” y que sigue teniendo relativo éxito. Y es que, en su opinión, sobre este conflicto bélico se ha hecho de todo: filmes, buenos, regulares y malos. No obstante, considera que el tratamiento que recibe en el cine español refleja cómo es un tema “aún no superado por la sociedad”. “Tendrán que pasar dos generaciones más para que se plasme una visión más distanciada del conflicto”, vaticina.

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Su carrera como actor no ha estado especialmente vinculada al cine político. Podemos reseñar su papel como profesor republicano en ‘Ispansi’, una película española sobre los niños de la guerra. Especial cariño le tiene a ‘La mano invisible’, quizás más clasificable dentro del llamado cine social. Es la ópera prima de David Macián, que adapta una novela del escritor sevillano Isaac Rosa que reflexiona sobre la precariedad laboral. Es un proyecto que se financió a través de crowdfounding y que, a pesar de gozar de reconocimiento internacional, no le ha reportado ningún beneficio económico.

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Cuando se le pregunta por qué líder político podría interpretar mejor no puede reprimir una sonrisa. “Por mi aspecto físico, podría interpretar a Franco o a Azaña”, responde con sorna. En cualquier caso, considera que “eso dependería del director”, pues los actores “somos profesionales que debemos adaptarnos a cada papel que tengamos”.

Anécdotas de su carrera podría contar millones. Entre otras, se queda con el frío extremos que pasaron en Suiza rodando ‘Ispansi’ y con el mal rato que pasó en una toma en la que encarnaba a una persona que se estaba muriendo. Por un momento pareció que él también se iba al otro barrio, pues de buenas a primeras se encontró aplastado en el suelo y sin fuerzas suficientes para gritar “¡corten!”.

Al término del coloquio, los asistentes brindaron cerveza artesana de la tierra gaditana por la política, el cine y por más encuentros de ‘Beers&Politics’.

gd

 

 

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