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Brexit

A justo una semana del Brexit, muchos analistas continúan conmocionados por el, a sus ojos, inesperado resultado del referéndum. Y eso que la mayoría de las encuestas indicaban sobre esta posibilidad. Los antecedentes tampoco eran muy halagüeños. En los últimos años cada vez que se celebra una consulta sobre Europa en una nación económicamente fuerte, la victoria suele ser contraria a los intereses del establishment de Bruselas. Y precisamente con esta tendencia queremos conectar algunas claves de la derrota del “remain”, siempre desde el prisma de la comunicación. En un artículo que ganó el primer premio del V Concurso de Ensayo Político de Avapol, en este blog ya alertábamos hace dos años del fortalecimiento de las posiciones antieuropeístas.

En primer lugar hay que partir de la idea de que la Unión Europea carece de un relato potente que ilusione. Tras el estallido de la crisis, el europeísmo ha perdido enteros en casi todos los países, en parte porque las instituciones comunitarias no han sabido comunicar las ventajas del proyecto. Por el contrario, en la opinión pública se ha instalado un discurso que identifica a la UE con los recortes, sobre todo en el sur. Independientemente de que sea más o menos justo, lo cierto es que despilfarro, burocracia, tecnocracia y pérdida de soberanía son conceptos a menudo asociados a la Unión.

En el caso del Reino Unido la pérdida de soberanía y las ancestrales rivalidades con otras potencias del continente han influido en el estado de ánimo de los electores. Pero la clave del referéndum es que los partidarios del Brexit han dominado la campaña. Han logrado tomar la iniciativa, marcar la agenda y canalizar los miedos de parte del pueblo británico, en especial el rechazo a la llegada de inmigrantes procedentes de Europa del este. Da igual que los temores sean infundados (de hecho en los territorios con mayor porcentaje de inmigrantes ha ganado mayoritariamente la permanencia) o que los datos no fueran reales. Los británicos han hablado en la campaña de lo que los eurófobos querían.

cartel UKIP

En realidad, el UKIP y los tories euroescépticos ganaron la campaña en el mismo momento en el que se convocó el referéndum. Las negociaciones de Cameron para lograr un status especial para el Reino Unido en el seno de la UE no sirvieron más que para reforzar la visión de los partidarios de salir. Tratando de calmar las voces críticas de su partido, cayó en la trampa, encerrado en el frame del adversario. A nivel personal, incluso terminó beneficiando a su, a priori, principal rival interno, el exalcalde de Londres, Boris Johnson.

Terminamos con dos conclusiones, que bien pueden servir de consejo para otros dirigentes políticos. El primero es que quien juega con fuego se acaba quemando. El segundo es que, si desde un extremo del espectro político te empiezan a quitar votos, que no se te ocurra asumir parte de ese discurso para frenar la sangría.

Fuente de las imágenes: Caribbean News Digital, Metro, La República

Cameron hundido

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