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El pasado martes 14 de febrero se presentó por primera vez ‘Política en serie. La ficción que inspira el poder’. Fue en un lugar tan cinéfilo como la librería café ‘Ocho y medio’, especializada en cine y televisión y localizada junto a los cines Renoir y Golem. Junto a Raúl Gil, de la editorial Libros.com, estuvimos los dos coordinadores, Diana Rubio y yo, así como otros dos autores, Ignacio Martín Granados y Begoña Gozalbes.

Presentación Política en serie en Madrid
A todos nosotros y al resto de personas que han participado en este volumen nos apasionan la política y las serie de televisión. Cuando decidí poner en marcha este proyecto con Diana pensé, sobre todo, en disfrutar. Y la verdad es que sí: todos hemos pasado unos ratos maravillosos escribiendo nuestros capítulos e incluso desarrollando la campaña de crowdfounding. Pero, además de divertirnos, queríamos colaboran con una buena causa, de ahí que decidiésemos donar nuestra parte de los beneficios a la Asociación Española contra el Cáncer. También teníamos el objetivo de aportar, modestamente, alguna reflexión al debate de la comunicación política. Hacerlo a través de las series de televisión, nos pareció una buena idea. Aún teniendo en cuenta la necesidad de dramatizar y espectacularizar las tramas para entretener y enganchar al espectador, estoy convencido de que muchas series reflejan con maestría determinados aspectos de la política, retratando de forma verosímil algunas situaciones y relaciones que se dan en este mundo. Las mejores –‘El ala oeste de la Casa Blanca’, ‘Borgen’ o ‘House of Cards’son incluso didácticas. Desgranan cómo funciona el poder y divulgan conceptos como el filibusterismo, el impeachment o el lobismo, que son desconocidos para el ciudadano medio. Por otro lado, representan con veracidad el día a día de un gobernante, incluidas las presiones a las que les someten los poderes económicos o las dificultades para mantener a salvo su vida privada.

Que las buenas series son espejos fidedignos de los entresijos del poder no lo decimos nosotros solos. El expresidente estadounidense Bill Clinton le confesó a Kevin Spacey -que interpreta a su homólogo Frank Underwood en ‘House of Cards’- que el 99% de lo que se ve en sus temporadas es real. ¿No suena aterrador? Más aún sí les cuento que el guionista Michael Dobbs, autor de la novela en la que se basa la historia, fue durante casi una década jefe de Gabinete de la primera ministra británica Margarett Thatcher. Tras enfadase con ella y dimitir, decidió retirarse de la política y escribir novelas. Hay quien dice que, a modo de venganza, recogió en ‘Castillo de naipes’ algunas de las experiencias que le tocó vivir. ¿Quién sabe? En nuestro país, Jorge Moragas, diputado y jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy -que, además es mecenas de nuestro libro-, nos escribió con cariño en la página de la editorial que “la realidad supera siempre a la ficción”. Ante el escepticismo de uno de los asistentes al IV Seminario de Comunicación Política e Institucional de Alicante, la diputada de C’s Marta Martín lo confirmó: hay series que han sabido captar a la perfección cómo es la vida cotidiana de un representante político.

Que algunas series sean herramientas valiosas para conocer los entresijos de la política no es fruto de la casualidad. Ni siquiera lo es sólo del talento de grandes intérpretes. La clave está en el riguroso trabajo de documentación que hay detrás de ellas. Ya hemos dicho que Dobbs echaría a buen seguro mano de sus vivencias en las altas esferas del Reino Unido para escribir su exitoso ‘Castillo de naipes’ (‘House of Cards’). En su capítulo de nuestro libro, Toni Aira nos cuenta que algunas series han contado con asesores que han trabajado en el más estrecho círculo del poder. Tal es el caso, de Dee Dee Myers, consejera de Bill Clinton y primera mujer de la historia en ostentar el cargo de secretaria de Prensa. Aparte de aportar sus puntos de vista en ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, inspiró al personaje de C.J. Clegg. A su creador, al ingenioso Aaron Sorkin, se le ocurrió la idea de rodar esta serie -por cierto, la más laureada de la historia- al comprobar el abundante y valioso material que recopiló pero no pudo utilizar para la película ‘El presidente y Miss Wade’. Y un último ejemplo: Olivia Pope, la protagonista de ‘Scandal’ que encarna Kerry Washington, está basada en Judy Smith, asesora de George Bush padre, quien al igual que el personaje dirigió una empresa especialista en resolver crisis. Smith y Washington mantienen una fluida relación muy productiva para el rodaje de las temporadas de las que es la serie favorita de Michelle Obama. Incluso aparecen juntas en talk shows nocturnos. Ambas hablan por teléfono casi todas las semanas. Cuando Washington tiene dudas a la hora de interpretar a Pope en uno de sus casos, busca inspiración llamando a Smith.

Presentación de política en serie

Teniendo en cuenta que vivimos en la Edad de Oro de las series, y que éstas son el producto de consumo audiovisual más masivo de nuestros días (son el elemento capaz de reunir a familias enteras cada noche ante la caja tonta), nos parecía necesario escribir sobre política y ficción. Existe una abundante literatura de cine y política, pero apenas de política y series televisivas. Y eso que en los últimos años es una de las temáticas predilectas para las grandes productoras internacionales.

La mayoría de los libros que abordan esta temática tienen un prisma eminentemente académico. En nuestro caso, queríamos darle un enfoque más fresco y original, por lo que decidimos centrarnos en los campos de la consultoría y la comunicación política. No en vano, la mayor parte de nosotros hemos dirigido nuestra trayectoria académica y/o profesional a ellos. A lo largo de sus páginas, ‘Política en serie’ arroja algo de luz al mundo de la trastienda política y, en especial, a las relaciones entre los gobiernos y los medios de comunicación. Y lo hacemos, como no, analizando nuestras series favoritas. Para completar esta tarea, ponemos el foco en la figura del asesor o spin doctor. ¡Cuántos personajes místicos de la pequeña pantalla se dedican a aconsejar a líderes políticos! ¿Habéis visto a Josh Lyman recorriendo los pasillos del ala oeste de la Casa Blanca? ¿Y a Kasper Juul corriendo mientras busca inspiración en JFK para el discurso de la primera ministra Birgitte Nyborg? El backstage de la política, las campañas electorales y la figura del consultor están excesivamente mitificados. Y, aunque esta circunstancia puede generar fascinación entre el gran público, tiene una contrapartida: al final se transmite una visión sombría y deformada de estos profesionales. Los consejeros de los políticos son vistos en la mayoría de los casos como Príncipes de las Tinieblas, modernos rasputines que manipulan a los medios mientras susurran al oído de los gobernantes. Esto no es más que una leyenda que en la mayoría de los casos no se corresponde con la realidad. Es más, los consultores y los especialistas en comunicación política juegan un papel importante en el reforzamiento de la democracia. Es bueno que los dirigentes políticos estén bien aconsejados y también es fundamental que las decisiones políticas se comuniquen de forma acertada a la población.


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Finalmente, me gustaría destacar un tema interesante que ‘Política en serie’ puede revelarles a todos ustedes. La relación entre la política real y la política ficción no es tan simple y unidireccional como pueda parecer a simple vista. Son más bien vasos comunicantes. ¿Les extraña si les cuento que a veces se anticipa a ella? Dos años antes de que Helle Thorning-Schmidt se convirtiera en la primera ministra de la historia de Dinamarca, en la pequeña pantalla Birgitte Nyborg ya había llegado al Palacio de Christianborg en ‘Borgen’. Otras veces sucede como con los llamados cantes de ida y vuelta que los emigrantes europeos llevaron a América para después volvieran al cabo de los años. Matt Santos es el candidato demócrata que protagoniza la última temporada de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’. Se trata de un trasunto latino de Obama que surgió antes aún de que éste fuera siquiera aspirante a la presidencia. Apenas nadie confiaba en que este senador de Chicago se convertiría en el primer presidente afroamericano de la historia de los Estados Unidos. Aaron Sorkin debió verle cualidades para ello, puesto que el personaje que inspiró, el mencionado Santos, llegó cinco años antes a la Casa Blanca.

Si quieren saber hasta qué punto son difusas las fronteras que separan la política real y la política ficción, compren nuestro libro. Descubrirán cómo a veces ocurre lo contrario que en la película de Woody Allen ‘La rosa púrpura del Cairo’, donde los actores saltan desde la pantalla a la vida real. En la actualidad, las series ejercen tanto magnetismo sobre los políticos que, como decimos en nuestro subtítulo, es la ficción la que inspira al poder. Por eso, ‘Juego de Tronos’ lleva a Palo Iglesias a escribir un libro y a Cristina Cifuentes a acaparar el debate político y mediático con una impactante camiseta en la Asamblea de Madrid. Y por eso el presidente interino de la República Argentina cae en la tentación de conversar por Twitter con Frank Underwood. El propio Obama se dirige a la actriz Robin Wright como si de Claire Underwood se tratara. Otros líderes mundiales caen en la tentación de visitar rodajes o aparecer en cameos. Y es que, lo que percibimos como la realidad, muchas veces no es más que un relato construido por los mejores guionistas.

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